Las palabras y el fútbol… el juego que tiene su propio lenguaje

En el siguiente artículo el escritor Salvador González (autor de En Mi Mente Sigo Jugando Fútbol) nos habla de cómo la pasión del fútbol entra en la esfera del lenguaje, y muchas veces crea expresiones y términos coloquiales que generan todo un universo de expresiones. «El fútbol contiene un habla inigualable que ha derivado de acciones y sucesos en los que no se encontraron otras palabras o semejantes dentro del lenguaje del país y que todos entienden, y que vale la pena mencionar su origen», nos cuenta. 

Por Salvador González 

“En la recta final del encuentro, por la banda derecha, el volante se clavó como cuchillo en mantequilla entre la muralla defensiva … a pesar de los hachazos del lateral izquierdo, logró lanzar una diagonal de la muerte al ariete. ¡El artillero, con velocidad y sin pensarlo, armó la pierna y fusiló al cancerbero con un zambombazo cruzado! el tiro fue justo a donde las arañas tejen su nido y los hinchas celebraron la victoria” …

¿Entendiste e imaginaste la acción narrada? Estoy seguro de que sí. Incluso con todas estas palabras coloquiales, cualquier aficionado al fútbol puede entender e imaginar sin ningún problema lo narrado anteriormente. Y es que, el fútbol tiene su propio lenguaje.

Se les conoce como palabras coloquiales a las que se empleamos en un lenguaje dentro en un contexto informal, familiar y distendido. Coloquio es sinónimo de conversación. Por extensión, el lenguaje coloquial es el que, independientemente de la profesión o estatus social del hablante, se utiliza en la conversación natural y cotidiana, haciendo uso de analogías e incluso fonéticas diferentes. Muchas veces por crear un estilo propio y diferenciable, los locutores y comentaristas deportivos, emplean palabras y analogías que tendrían más cabida en una crónica sobre un combate entre fuerzas militares que están en guerra, que a un partido de futbol. Y es que, si lo vemos, en algún sentido y metafóricamente hablando, el balompié se ha convertido en un sustituto civilizado de la guerra. Este hecho, repito, se ve reflejado en el lenguaje empleado en la crónica deportiva, caracterizado por el uso constante de términos y expresiones de carácter bélico. Y, por otro lado, ese mismo impulso por ser diferente y generar audiencia, ha hecho que también se usen expresiones y analogías a forma de broma (y muchas veces burla), que poco o nada tienen que ver con el fútbol. Y también si lo vemos de cierta forma y metafóricamente hablando, el fútbol es sinónimo de alegría y debe ser tratado como tal.

Puedes ser afín a un estilo u otro o a la combinación de ellos, pero en realidad creo que ninguna de las formas mencionadas es mala, de hecho, podría considerarse como bueno, esto por la riqueza en opciones que aporta para el aficionado e incluso para el idioma. El lenguaje del fútbol puede resultar tan amplio como cualquier otro idioma, pero a diferencia del habla tradicional, los términos del balompié son en la actualidad comprendidos al interior de casi todos los idiomas del mundo. Por poner un ejemplo, la palabra “gol”, significa lo mismo en cualquier parte del mundo y es reconocida de igual manera.

El fútbol contiene un habla inigualable que ha derivado de acciones y sucesos en los que no se encontraron otras palabras o semejantes dentro del lenguaje del país y que todos entienden, y que vale la pena mencionar su origen. Como un amante de las palabras y tomando el ejemplo de la narración inicial, les platicaré el curioso origen de dos palabras usadas comúnmente en el balompié.

La primera de ellas es “Cancerbero”. En el ambiente futbolístico, sin problema, todos entendemos que se refiere al portero de un equipo; pero en realidad es un concepto adaptado de la mitología griega. El Cerbero (demonio del pozo), también conocido como Can Cerbero, es un ser mitológico de tres cabezas con una serpiente en lugar de cola e innumerables cabezas de serpiente en el lomo. Así como el portero vigila la portería y se asegura de impedir el paso del balón, Cancerbero cuidaba la puerta del Hades (el inframundo griego) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar.

Y la palabra “Volante”. En el ambiente futbolístico, todos entendemos que se refiere al jugador que realiza funciones de centrocampista en el fútbol. Pero su origen como definición, está atribuida al jugador argentino Carlos Volante. En su etapa de jugador del Flamengo de Brasil en los años treinta, Carlos Martin Volante fue un centrocampista defensivo. En esa época, era dirigido por un entrenador llamado Flavio Costa y este, en una ocasión que no pudo contar con el jugador, le dio instrucciones a un suplente para que realizara las mismas funciones que Carlos. Al repetir varias veces las instrucciones y desesperado por que el jugador suplente no las entendía, le pidió que tratara de hacer exactamente las mismas funciones que Carlos Volante realizaba dentro del terreno de juego; así sin más, simplemente le dijo que jugara de “Volante”.

Al finalizar el partido, por el buen juego que realizo, periodistas se acercaron con el jugador suplente y este les contó la anécdota. Al día siguiente, la prensa menciono: El centrocampista defensivo, tuvo un gran desempeño, jugó de “volante”.

Este término se empezó a popularizar en Argentina para describir las funciones específicas del centrocampista y, así empezó todo…

Así como este hermoso deporte usa expresiones ajenas a su contexto, también ha creado expresiones que otros contextos han apropiado como suyas, las cuales abordaremos en columnas posteriores.

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