El Pulque, la búsqueda de la serpiente emplumada

En la siguiente Crónica Oswaldo Gianelli nos introduce en el mundo del Pulque, la bebida que otrora fuera sagrada y que hoy es parte fundamental de las tradiciones mexicanas. Un sabor ancestral que hoy se mantiene vivo en tertulias cruzando la vida de millones de mexicanos y mexicanas. 

Por: Oswaldo Gianelli

 

 

Muerte de pulque

de magueyera”

El último blues, Armando Palomas

 

Crecí entre magueyes, huizaches y mezquites. Entre pastos secos, caminos más que de tierra, de polvo. Nos sacudíamos la sequía de invierno al entrar a casa.

La primera vez que escuché sobre el pulque, fue durante una jornada dominical de trabajo comunitario. Mi padre en ese entonces era el delegado de la comunidad. Algunas ocasiones mis hermanos y yo le acompañábamos por qué pasar un domingo en casa siempre nos pareció aburrido. Bajo un pirul, los hombres más viejos bebían pulque y los más jóvenes, cerveza. De entre todos esos hombres, únicamente conocía a Don Carlos, que era nuestro vecino y a quien veía todas las mañanas (de lunes a domingo) caminando hacia los magueyes que se levantaban orgullosamente entre las milpas que esperaban el temporal. Su oficio era el de tlachiquero, andaba siempre con un bote en una mano y un acocote en la otra, raspando el corazón del maguey para sacar el aguamiel.

Fue en mi enseñanza básica cuando por primera vez leí acerca de la rivalidad que Quetzalcóatl tenía con el dios Tezcatlipoca.

Se contaba que Tezcatlipoca, convertido en anciano, le ofreció a Quetzalcóatl un jarro de pulque para arrastrarlo por las mundanas tierras de la embriaguez. Quetzalcóatl, al día siguiente, avergonzado por su comportamiento, decide abandonar la ciudad de Tollan.

Siendo niño me llegué a preguntar si Don Carlos andaba en búsqueda de Quetzalcóatl, o si le servía vilmente a Tezcatlipoca. Preguntas venían, preguntas se iban.

Pasó el tiempo más rápido de lo que las manecillas del reloj lo demuestran y a mediados de enero vi en los estados de WhatsApp el programa de la feria del pulque que se realiza en la comunidad del Jagüey, municipio de Nopala de Villagrán. Le escribí a Nelly pidiéndole información acerca de las personas que organizaban el evento. Me mandó un par de contactos e inmediatamente me comuniqué. Después, le comenté a Santi y a Pepe mi intención de asistir a tomar fotografías y a entrevistar a algunos productores. Santi no pudo asistir por cuestiones laborales, en cambio, Pepe, se animó a ir. Acordamos salir el sábado 2 de enero a mediodía, antes de que se hiciera la inauguración de la feria.

El día y la hora llegaron. Durante el trayecto Pepe me mostró el lente de una cámara de video y yo intenté probarlo en mi cámara. No quedó. Nos entristeció que no podríamos usarlo para este trabajo, pero recobramos el ánimo cuando llegamos a la comunidad. Tuvimos que caminar un poco para llegar a la Haciendita”, el lugar donde se lleva a cabo la celebración. Al llegar, vimos puestos de pan, comida y muchos de pulque. Ahí fue donde recordé el mito de la desaparición de Quetzalcóatl.

Hice una primera fotografía y seguimos caminando para preguntar por Carlos Quintanar, el delegado de la comunidad. Una señora nos miró con desconfianza – es ese señor de sombrero grandote – dijo, y vimos a un hombre bajito que llevaba una camisa bordada con grecas de colores llamativos. Hablaba con otros más, les indicaba con la mano ciertos espacios. Pepe y yo nos acercamos, saludamos y le hablamos de lo que queríamos hacer. El delegado aceptó con gusto.

Inmediatamente alisté la cámara y comencé a tomar fotos. Pepe tomaba algunos videos. Fuimos recorriendo cada uno de los puestos de pulque. Los sabores, los colores, las formas, los olores, se mezclaban dulcemente en el ambiente. Pasamos junto a un vendedor de destilado de pulque. Nos gritó ¡Pasen, aquí tenemos el último aliento del maguey! – y como hombres curiosos, pasamos a ver y a probar lo que vendía.

El destilado de pulque es una bebida que nos ha permitido subsistir. Además de llevar a cabo  jornadas de capacitación para los productores del pulque, acordamos pagos justos por litro. A final de cuentas, nosotros dependemos mucho de la calidad del aguamiel. Próximamente estaremos en diferentes ferias a lo largo y ancho de la república, dando a conocer este proceso de destilado. La pulcata es el último aliento que nos brinda el maguey, es decir, es el producto que se obtiene después del fermentado del aguamiel y que va más allá del pulque.

No perdimos el tiempo y pedimos un vaso para probar la pulcata. El sabor es parecido al del mezcal, pero no provoca ardor en la garganta. Es bastante suave. A unos pasos se encontraba el escenario donde se presentarían artistas de la localidad. Entre sones huastecos atravesamos el gentío para llegar hasta donde El chamaquero había levantado su changarro.

Al vernos, nos saludó como cuando dos grandes amigos se encuentran después de tanto tiempo. Había pasado casi un año después de conocernos durante la Feria del Calvario. Su madre, también nos saludó amablemente. Inmediatamente pregunté por el precio del litro de curado de piñón y antes de saber el costo, pedí un litro. Pepe sonrío y me dijo – no te vayas a emborrachar – le dije que no se preocupara, que era temprano y el pulque, además de ser una bebida espirituosa, también era una bebida nutritiva. Él solamente sonrío.

Después de probar el curado hice una mueca placentera. Recordaba bien el sabor cremoso y dulce. Parecía que estaba bebiendo un yogur de fresa. Pagué y seguimos documentando lo que podíamos. Hice algunas fotografías de las señoras que llevaban sombreros viejos, otras de las tradicionales vejigas de cerdo donde se acostumbraba guardar el pulque durante las jornadas de trabajo en el campo. Hice algunas más del trío huasteco que amenizaba la fiesta.

Anduvimos de cabo a rabo por toda la feria. Probamos curados de diferentes sabores: nuez, coco, fresa, piña, mango, piñón. Un aproximado de 25 productores de la región se dieron cita en la feria. Entre pencas de maguey, jarros, antigüedades, buscamos algún rastro de la serpiente emplumada.

Al mirar el cielo, una larga nube parecía enroscarse entre las montañas. La respuesta a nuestra búsqueda se había revelado.

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