8 de marzo. Día internacional de la mujer que no quiere que la feliciten, quiere lucha, libertad e igualdad.

Este ocho de marzo, miles de mujeres marcharon por las calles de México, del mundo para levantar la voz, para ser escuchadas. Frenar la violencia, feminicidios, abusos sexuales y desigualdad.

Por: Abigaíl Miranda.

El 8 de marzo de 1975, las Naciones Unidas decretaron el Día internacional de la mujer en conmemoración al incendio ocurrido en una fábrica de camisas en Nueva York, donde murieron 146 personas en 1857. Fue una fecha que marcó la lucha por los derechos de las mujeres.

Durante muchos años, cada ocho de marzo se acostumbrara a celebrar a la mujer, por ser «su día», pero, no puede celebrarse un día a las mujeres después de toda la ola de violencia, agresiones y privaciones de derechos a las que hemos estado expuestas por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino.

Hemos vivido en un mundo lleno de reglas y estereotipos en donde nosotras, el «sexo débil», tenemos que acatar ciertas normas de etiqueta para agradar en nuestro medio, para ser aceptadas por los hombres.

 

 

 

 

 

 

 

 

Escuchando comentarios que en algún momento se normalizaron por la sociedad como: Llegar virgen al matrimonio, atender al marido y, en caso de no hacerlo, él tener justificación para ser infiel o golpear a su esposa o novia, pero el hombre no comete la agresión por el simple gusto, sino que lo ha hecho por el bien de la mujer, para que aprenda a tratar a su hombre.  El  no experimentar la libertad sexual siendo mujer, el «darse a respetar» para que los hombres «nos tomen en serio»,, tener los hijos que «dios nos mande», privándonos del derecho de tomar decisiones sobre nuestro cuerpo.

Y así hemos escuchado frases y frases donde las mujeres tienen que alcanzar un grado de perfección diseñada por terceros, estéticos y morales.  Vivimos en una sociedad machista y misógina, con altos números de violencia, abusos sexuales, muertes. Miles de féminas han muerto por el único delito de ser mujeres, un gran porcentaje por su pareja, padres de sus hijos, novios, conocidos, familiares y amigos.

El porcentaje de muertes a mujeres ha aumentado un 11% durante los últimos años. México, un país feminicida que ocupa el segundo lugar en violencia dentro de América Latina, en el que tan sólo durante el 2019 se reportaron 2 mil 833 asesinatos de los cuales sólo 726 son investigados como feminicidios.

Es por eso que este año las feministas del mundo se levantaron para unir su voz al lema de «Ni una menos», es bien sabido que, desde el año pasado el movimiento feminista chileno comenzó de una manera más ardua con el hacerse escuchar, al tono de «El violador eres tú», llegando a todo el mundo incluido nuestro país.

El día de hoy, miles de mujeres tomaron las calles de México para protestar, marchar, exigir su vida, libertad, derechos e igualdad.  Estas mismas mujeres se encargaron de transmitir por medio de sus redes sociales lo que sucedía, sus ideologías, la verdadera razón del movimiento feminista, el pedir a la sociedad machista que deje de matarnos, y que no somos sólo esposas, madres, amas de casa y personas sin voz. Sino que tenemos derecho a elegir sobre nuestro propio cuerpo, a tener un salario igualitario, las mismas oportunidades.

El exigir que se nos deje de violentar en las calles, los piropos, abusos sexuales, regular la forma en la que vestimos o andamos, que dejen de justificar las muertes con un «ellas provocaron al hombre por sus maneras de vestir» «salió de fiesta, emborrachó y andaba sola por las calles» «si la mataron, fue de seguro porque ella se lo buscó».

Tenemos también un México dividido entre las personas que apoyan el movimiento y la otra que, entre hombres y mujeres rechazan diciendo «No son formas».

Si tú eres de las personas que piensa que «no son formas», recuerda que gracias a todas estas mujeres que han luchado, que se han convertido en el alma y la voz de las que ya no están,  protestando en las calles para pedir sus derechos; es gracias a estas «feminazis» que tú, mujer, eres partícipe de los derechos que a la fecha tienes y que están luchando por ti, aunque las rechaces.

Que el día de mañana, que tú, tu amiga, hermana, madre, conocida no esté por la violencia de género, serán las primeras que quemen y destruyan todo a tu nombre para encontrar justicia.

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