1918: La influenza española, una de las tantas pandemias que azotó a México

En 1918 una de las más grandes pandemias azotaron no sólo a México sino al mundo, la famosa «gripe española» que acabó con casi un tercio de la población mundial del Siglo XX.

Por: Abigaíl Miranda

Durante 1918, una de las más grandes  pandemias desestabilizó al mundo, producto de la primera guerra mundial, la influenza española, que también tuvo sus estragos para el pueblo mexicano.

Se calcula que por lo menos la tercer parte de la población mundial o 500 millones de personas murieron debido a esta influenza, ya que no sólo atacaba a niños y ancianos sino que también cobró la vida de gente  joven con «mejores defensas», de entre 20 a 40 años. Se había iniciado esta pandemia desde 1917, pero agudizó al año siguiente, habiendo ya, una esperanza de vida corta, para los hombres y mujeres a 42.2, reduciéndoles 36.6 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se produjo durante la Primera Guerra Mundial, al situarse en lugares reducidos, con mucha gente. Los primeros en contagiarse fueron los soldados, que dieron muy poca importancia a esta enfermedad,sin darse cuenta del impacto tan grande que tendría para después, cuando llegaran al segundo oleaje en septiembre.

En América se detectó a los primeros infectados por soldados estadounidenses en la primavera del mismo año, pero de igual manera no tomaron precauciones y mantuvieron la enfermedad en secreto, para que sus adversarios no los ubicaran vulnerables.

 

 

 

 

 

 

 

Rápidamente se propagó por todo el mundo y las consecuencias fueron desastrozas, el segundo oleaje fue el causante de la mayoría de las muertes que después se frenó y llegó el tercero para inicios de 1919, sin embargo este no fue del todo mortal.

Se le llamó «La gripe española» no porque hubiera surgido la enfermedad ahí, sino porque España fue un país en mantenerse neutro durante la Primera Guerra Mundial, y por lo tanto transmitía la información de lo que pasaba en el resto del mundo sin problemas.

A la actualidad se sabe que el virus que provocó tantas muertes a inicios del siglo pasado, fue el virus H1N1, que después se mantuvo de manera estacional durante los siguientes 38 años. En aquellos años la manera en qué se trabajó y controló la enfermedad fue muy limitada, no se contaba con científicos especializados, antibióticos, anti virales o medicamentos para tratar la neumonitis etc., así, que se optó por mantener la mejor higiene posible, realizar cuarentena, y salir protegido a la calle con mascarillas.

En algunos lugares del mundo se llevaba a prisión a quiénes estuvieran transitando por las calles sin protección.

En México, un país sumido en la ignorancia, se tomaron las mismas precauciones de higiene e incluso, la decisión de sacrificar a los animales, culpándolos como transmisores del virus aunque aparentemente se miraran sanos.

Se crearon zanjas que servían de fosas comunes en dónde eran depositados los cuerpos de los enfermos e inclusive a personas agonizantes, sabiendo que ya no tendrían solución a la enfermedad, se les depositaba en las fosas comunes sin antes haber muerto.

Infortunadamente, la ciencia no había llegado demasiado lejos para poder frenar tantas muertes, pero las medidas con las que contaban, sirvieron de mucho para calmar la enfermedad a mediados del año 1919.

En la actualidad, a 102 años de este acontecimiento, nos encontramos con una pandemia mundial que gracias a los avances científicos han podido ayudar a que las muertes no sean tan grandes como la de la gripe española. Es importante seguir las medidas de seguridad, higiene, y ahora que nos encontramos en cuarentena, tratar de salir lo menos posible de casa para que pronto podamos regresar a nuestras vidas normales.

 

 

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