Cuarentena en reino de cristal

Mientras una gran parte de la población mundial atraviesa una gran crisis económica y mental por los estragos que está dejando este confinamiento debido al Covid-19. Un pequeño sector, el de la educación se enfrenta a una transición de cambios en línea que ha provocado descontentos y sobresaltos por parte de la comunidad estudiantil.

Por: Aurora Rivros

“¡Ojalá no tuviera que venir a la escuela!”, “¡Ojalá pudiera atender las clases desde la calidez de mis sábanas claras!”.

¿Quién diría que un día el deseo de unos podría convertirse en su peor pesadilla?

La cuarentena ha obligado a muchos a desterrarse del mundo apocalíptico, en la comodidad de sus propias casas; algunos con holgura y otros tantos en la estrechez, la reserva y la inquietud. En tanto todavía hay gente -mucha gente- para la cual, la cuarentena es sinónimo de muerte por hambre.

Pero esto último,  es lo que menos aqueja a los habitantes de la Cuarentena en el Reino de Cristal, donde imperan las redes sociales las veinti… ¿Cuántas horas del día? Y las plataformas intermediarias de la educación, causan dolores de cabeza a las personas en edad escolar, quienes se ven en la penosa necesidad de someterse a largas horas de rigor educativo, que podrían estar invirtiendo en cualquier otra actividad de menor trascendencia, pero mayor goce.

Es por ello, que resulta sustancial dedicar un artículo a todos los habitantes de ese no tan lejano, ni tan cercano reino.

En éste contexto, predomina la larga lista de quejas de aquellos estudiantes que pertenecen a la ciudadanía del reino de cristal, quienes son todos expertos en materia de educación a través de las TIC. Claro que existe gran necesidad de ser empáticos con ellos, y comprender que cuando uno no está acostumbrado a tener disciplina, constancia y jamás ha tocado un libro en su vida, ni siquiera por la curiosidad de ver si tiene «dibujitos»; debe ser complicado encontrarse en la necesidad de aprender a aprender por uno mismo.

Éste es el tiempo del activismo de cristal, donde de repente, todos los miembros de dicho gremio, se ven intensamente atraídos a la lucha guiada por el interés a defender los derechos de la comunidad estudiantil en turno, que es -aseguran ellos- injustamente sometida a los abusos asfixiantes de lecturas y tareas, por parte de las autoridades educativas: sus docentes de siempre. Y denuncian por primera vez, a viva voz, las faltas y las carencias en las que siempre incurrían los catedráticos antes de la cuarentena, y que los estudiantes -por alguna extraña razón- siempre callaron.

Es al ver todas las crisis por las que atraviesan nuestros hermanos y hermanas de cristal, cuando la cuarentena, adquiere un halo reflexivo y catártico para todos los que no viven en ese reino, para los que por necesidad, se encuentran a expensas de los cambios en la economía, y el clima gris y vacío que se vive fuera de sus casas, en las calles, donde antes la comunidad de cristal caminaba alegremente con su tecnología de punta, en mano y su mente bien despejada de las lecturas que hoy le aquejan.

 

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