Cinco de mayo, la victoria más celebrada de Porfirio Díaz

Aquel 5 de mayo de 1862 pasó a la historia no por ser la única batalla ganada por el ejército mexicano ante Francia, sino por ser una pelea donde se consiguió el triunfo gracias al Gral. Porfirio Díaz que, estando ya en la presidencia, conmemoró año con año aquella fecha en la que él salió victorioso.

Por: Abigaíl Miranda.

Para algunos países como Estados Unidos, cada cinco de mayo es sinónimo de la celebración de la independencia de nuestro país, sin embargo, el día de la independencia se dio un 16 de septiembre de 1810.

La batalla del 5 de mayo o también conocida como la Batalla de Puebla, fue la única pelea dónde el ejército mexicano salió victorioso ante las tropas francesas, bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Pero uno de los grandes personajes que luchó fuertemente, incluso se ganó la admiración de Zaragoza y Benito Juárez, fue el Gral. Porfirio Díaz Mori, que para 1862 (el año de aquella batalla), aún estaba lejos de obtener la presidencia del país que ganó hasta 1876.

Las tropas francesas habían invadido a México debido a la gran deuda externa que se había acrecentado durante el gobierno de Benito Juárez; Napoleón III, había mandado al ejército francés para conquistar el país, a tal grado que para 1864 llegó el Segundo Imperio gobernado por Carlota y Maximiliano.

El ala derecha mexicana la cubrían las tropas de Oaxaca dirigidas por Porfirio Díaz. El centro de la línea lo ocuparon Felipe Berrriozábal y Francisco Lamadrid con las tropas del Estado de México y San Luis Potosí.  La izquierda se apoyó en el cerro de Acueyametepec ubicado en el norte de la ciudad y en cuya cumbre se ubicaban los Fuertes de Loreto y Guadalupe, con el general Miguel Navarrete a la cabeza de la Segunda División de Infantería. La artillería sobrante la colocaron en los fortines y reductos dentro de Puebla, quedando al mando del general Santiago Tapia.

Desde muy temprano, las tropas francesas comenzaban a invadir el territorio, pero más hacia el atardecer fue cuando un aguacero provocó que los soldados franceses de debilitaran y facilitaran el paso a las tropas del ala derecha de Oaxaca.

Cuando la segunda columna llegó al Fuerte de Guadalupe protegida por una línea de tiradores, Porfirio Díaz acudió en auxilio de los Rifleros de San Luis Potosí, que estaban a punto de ser rodeados. Movió en columna al Batallón Guerrero, a las órdenes del coronel Jiménez y le ganó el terreno a los franceses. Para apoyar envió al resto de las tropas de Oaxaca, con los coroneles Espinoza y Loaeza a la cabeza, con lo que se logró expulsar al enemigo de las cercanías. El éxito alentó a Díaz, que destacó al Batallón Morelos con dos piezas de artillería a la izquierda, mientras por la derecha los Rifleros de San Luis Potosí se reponían de la pelea, antecedidos por una carga de los Lanceros de Oaxaca, trabándose un combate cuerpo a cuerpo que hizo retroceder a los atacantes. Esto propició la retirada de las tropas francesas.

Este acto heroico del General  Díaz llegó a los oídos de Juárez  por medio de Zaragoza, y se le  otorgó reconocimiento y propiedades en su natal Oaxaca (hacienda la Noria), donde permanció algunos años en tranquilidad.

Cuando Porfirio, después de intentos fallidos por obtener la presidencia por la reelección de Juárez y después la victoria de Sebastián Lerdo de Tejada, en 1876 llega al poder.

A pesar de ser recordado por la historia por su dictadura de 31 años, su alma patriótica hizo que México creciera económicamente, pagó la deuda externa a Francia, las líneas férreas se extendieron por gran territorio mexicano, embelleció el país con la construcción del Palacio Nacional de Bellas Artes, la Universidad Nacional, creó colonias en la Ciudad de México que hasta la actualidad existen, la construcción del Manicomio General La Castañeda, entre otros beneficios. También, durante su gobierno, las clases bajas sufrieron más hambre y pobreza que nunca.

Porfirio Díaz se había llenado de poder, de orgullo que insistió fuertemente en la batalla que ganó aquel 5 de mayo de 1862, convirtiendo la fecha en un evento histórico nacional, no por la importancia de haber ganado una sola batalla contra el ejército francés, porque también hay que recordar que Francia abandonó el  país en 1867 pues Napoleón III, retiró a las tropas porque en Francia estaban enfrentándose a una crisis económica y no porque el pueblo mexicano hubiera ganado la batalla.

Díaz, durante su presidencia insistió en quedar en la memoria de todos los mexicanos por el triunfo que él obtuvo ante aquella batalla y, es por tal motivo que en la actualidad aún seguimos festejando cada 5 de mayo la derrota de las tropas francesas, el triunfo y astucia del Gral. Porfirio Díaz Mori que lideraba el ala derecha del ejército oaxaqueño.

El 5 de mayo es el «Día de la Herencia Latina», en la que se celebra la inmigración procedente de México. Es una de las razones por la que piensan erróneamente que el aniversario de la Batalla de Puebla es el  día de la Independencia de México.

 

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