Hugo Sánchez, el periodismo y la guerra de Yugoslavia

El pasado 2019 falleció uno de los grandes ídolos del fútbol mundial, quien marcó por años el destino de este deporte, pero cuando este, Diego Armando Maradona, brillaba en los años noventa, también lo hacía un futbolista mexicano en España, que, para los mexicanos es el más importante de este país.

Hugo Sánchez, era el jugador del momento, en 1991 recibió el botín de Oro, era el extranjero con más goles de Europa y había sido cinco veces el máximo goleador de la liga de la península ibérica.

Su fama fue tal, que la prensa deportiva, historiadores del fútbol y los estadísticos, dicen que convirtió uno de los goles más hermosos de la historia del fútbol. El que fue hecho en el partido entre el Real Madrid y El Logroñés, el día 10 de abril de 1988, a los diez minutos del partido en el que el delantero se elevó hasta los 2 metro 23 centímetros desde el pasto hasta la punta de su pie, en donde salta, se retrasa en el aire con el cuerpo, gira y golpea de chilena, un gol de una técnica casi imposible, pero no para un virtuoso deportista de alto rendimiento como Hugo Sánchez.

En el libro del increíble escritor Uruguayo Eduardo Galeano “Fútbol a Sol y Sombra” inmortaliza un hecho histórico que salvó a dos periodistas mexicanos de ser ejecutados en la antigua Yugoslavia, gracias a esa proeza del fútbol realizada por el gran Hugo.

Estaba el periodista, escritor y fotógrafo mexicano Epigmenio Ibarra y su colega el periodista Hernán Vera, cubriendo la sanguinaria guerra de las Yuguslavias o tercera guerra de los Balcanes entre serbios por un lado y los croatas, bosnios y albaneses por otro que dejó cerca de 200 mil muertes, una de las guerras fratricidas más espantosas que se tenga memoria en el mundo.

Los periodistas mexicanos Epigmenio Ibarra y Hernán Vera, se acercaban a Sarajevo, donde estaba Milosevic, el máximo líder de movimiento independentista, sin embargo, en el río Drina, fueron detenidos con gran violencia debido a que no podían explicar su labor de reporteros de guerra en su idioma, el español.

Los mexicanos intentaban explicar con gestos y palabras que claramente no se entendían, porque ni el inglés servía cuando el comandante de las tropas da orden de llevárselos encañonados y hace un gesto con la mano en donde se pasa el dedo por el cuello en claro gesto de que había que acabar con sus vidas.

Encañonados con las armas de fusilamiento, Epigmenio Ibarra y Hernán Vera, sacan entre máquinas fotográficas, cuadernos, y bolsos, sus pasaportes en donde se podía ver la bandera mexicana. Esta diminuta bandera mexicana en el pasaporte hizo que los soldados y su líder gritarán con gran pasión en alemán: “Hugo Sánchez” “fußballspieler Torjåger” (futbolista goleador), sonrieron, bajaron las armas haciendo imitaciones de los movimientos de Hugo Sánchez, diciendo ¡mexicanos, mexicanos! Futbolista goleador

Los soldados, antes hostiles, abrazaron a los mexicanos. Les compartieron alimentos y los acompañaron hasta el lugar más seguro para los periodistas gritando “Hugo Sánchez, Real Madrid y Logroñés gol de chilena” y dato curioso, Logroñés al revés se lee “Señor Gol”.

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