Interdanza: comunidad resistiendo desde la periferia

Nos reunimos con los profesores de Interdanza, compañía que agrupa a varias academias existentes en el municipio de Huichapan. Frente a las complicaciones laborales que han surgido  desde el inicio de la pandemia por COVID-19, las y los artistas en México, han decidido trabajar en conjunto para hacerle frente a las condiciones precarias que la comunidad ha arrastrado desde hace años. 

«El cuerpo como el territorio oculto de la historia».
Morris Berman

Mucho se ha escrito y hablado desde el inicio de la pandemia acerca de la precarización de las comunidades artísticas de las diversas latitudes del mundo. Hablar tanto de precarización laboral, como de  una clara y decepcionante desatención de las instituciones “competentes” en materia de cultura, implicaría fundamentar una tesis de desarrollo complejo y diverso que aborde las múltiples situaciones que han orillado al sector artístico y cultural a sufrir grandes vejaciones y también, cómo la organización de las mismas comunidades le ha hecho frente a las terribles consecuencias que ha traído para la cultura la pandemia por COVID-19.

Con el auge de las redes sociales y algunas plataformas que permiten el intercambio de conocimiento, y, además de un claro hartazgo de la sociedad hacia las mismas plataformas; colectivos, espacios culturales independientes y aquellos artistas no cobijados por las siniestras manos de los gobiernos municipales, estatales y el mismo gobierno federal (en este caso, cuya “gobernanza cultural encabeza Alejandra Frausto), han surgido una serie de movilizaciones de parte de las y los artistas que continúan buscando espacios y oportunidades laborales relacionadas con su forma de vida basada en actividades artísticas y culturales.

En 2019, la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea, emitió el manifiesto Cultura para el futuro, perspectivas para el desarrollo sostenible mediante la creatividad, la innovación y el diálogo, en donde se promueve (y ratifica) el empoderamiento de artistas y agentes culturales dentro de los roles más importantes de las estructuras sociales, en roles diversos de responsabilidad, para proponer a través del ejercicio artístico y cultural, cambios sociales, creación de empleos y defender los derechos humanos. El documento citado antes, señala (con mucho énfasis) que el desarrollo y acceso a la cultura, se ve entorpecido, refiriéndose a la existencia de barreras económicas, legales y políticas; que impiden la participación cultural.

A unos meses de “cambiar” la gobernanza cultural, en lo que comprende el municipio de Huichapan, Hidalgo, existe una controversia sobre lo que debería apoyarse en el sector cultural. Y aunque la intención del presente artículo no es precisamente denunciar la ineficiencia y el bloqueo político cultural que sufren los artistas “disidentes” del municipio, hay que resaltar dos puntos. El primero y no menos importante, que los sectores de la sociedad civil, la comunidad artística y cultural, deben participar en la creación de políticas públicas que ayuden al correcto, oportuno y eficiente funcionamiento de la institución cultural. Y el segundo, es que en este contexto, el manifiesto expedido por la Unión Europea se vuelve relevante, puesto que señala que son las instituciones poco sólidas o entornos frágiles e inestables, las que frustran el proceso de compromiso al largo plazo por parte de quienes dicen ser artistas y representar a un sector que continua en constante precarización.

Interdanza

Sobre la avenida principal que atraviesa la cabecera municipal, diversas fachadas de casas antiguas se levantan en un paisaje multicolor. El cruce de calles más reconocido es justamente donde se levanta el histórico inmueble conocido como “La Borrasca”. Metros antes de llegar a dicho punto, hay una plaza poco concurrida, al fondo, una puerta de hierro de color café, le hace falta un pequeño vidrio de forma cuadrada. Al ingresar al local, un recordatorio: uso de gel antibacterial, más adelante, en el piso, un tapete que contiene sanitizante. Son las 7 de la tarde, el aire fresco recorre el interior del lugar, la puerta al fondo del salón, abierta, deja ver un patio que es delimitado por una barda antigua, se ven los bloques de adobe, la vista es similar a uno de esos restaurantes italianos que dan vista al mar Mediterráneo.

Arturo Vargas Badillo, profesor de baile folclórico, zapatea. Su compañera de baile hace lo mismo, porta la falda de un traje típico que se ondea como una bandera de paz. Frente a una pared recubierta con espejos (que los mismos integrantes de Interdanza han financiado con recursos propios), la pareja baila y les asiste un entrenador que exige y exige. ¡Espalda recta, 1, 2, 3, 4…! Al sonar los acordes de la guitarra y el violín, iniciaba también un nuevo intento de acoplar los pasos al ritmo acelerado del huapango.

Pasan los minutos. Los demás profesores que integran Interdanza, van llegando de poco en poco. Mientras dialogan entre ellos, a un lado de la barra donde se atiende a los alumnos que desean ingresar a alguna de las academias. Escucho su charla. Proveniente de una bocina portátil que se usa para poner la música durante los ensayos, una canción con ritmos de hip-hop suena levemente, hay risas entre los compañeros, en el ambiente se percibe calma y cordialidad.

La Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (Cultura UNAM), en un periodo de un mes recopiló información dura acerca de los hábitos y consumo cultural, específicamente en el área que comprende la CDMX y el Estado de México, con el objetivo de obtener información suficiente para “la toma de decisiones de instituciones, agentes culturales, creadoras y creadores a partir del impacto que ha tenido la pandemia por COVID-19 que ha padecido ese sector

La danza como arte y como medio de vida, se ha visto amenazada desde el inicio de la contingencia, como muchas otras actividades artísticas y culturales a lo largo y ancho del país. Dentro de la informalidad, el sector reclama sus derechos como trabajadores. Consecuencia de la precarización, diversos colectivos y movimientos han apostado a trabajar en conjunto, de forma autogestionada.

Cultura en el municipio de Huichapan

La pregunta ¿qué es cultura?, puede aportar una amplia gama de respuestas que van desde la complejidad de la conformación de este fenómeno, hasta la sencillez de una palabra que goza de significado. Cultura en Huichapan, comienza desde su propio nombre, que nos dirige a un conocimiento profundo del que gozaban los pueblos originarios, hoy, relegados y olvidados por la misma población y las autoridades regentes. Resulta paradójico que el gobierno municipal, ahora representado por un partido político de “centro izquierda” con claras alianzas con la derecha, centre sus esfuerzos en dar auge a la denominación federal que el municipio obtuvo como “Pueblo mágico”, aunque, el sector artístico y cultural sea denostado y de manera continua (en lo que va de esta supuesta gobernanza cultural) su participación y existencia sea negada por las propias autoridades. ¿Sería oportuno lanzar desde esta misma plataforma la pregunta principal de este apartado a dichas autoridades?, ¿tendría caso?

Danza, danza y más danza

Minutos antes de las 8 de la noche, la plantilla de profesores que integran Interdanza, toman asiento alrededor de un celular que graba la conversación. Me veo de pronto entre los más importantes representantes de la cultura dancística del municipio. La charla comienza con algunos chistes ligeros y risas. En el salón vacío y a media luz, rebotan los ecos que emanan del grupo de personas que dialogamos de los alcances culturales y pedagógicos de la enseñanza de la disciplina que desarrollan. ¿Para qué la danza? Lanzo la pregunta con dureza, se cruzan miradas, un poco de risa. Víctor Hugo Trejo, director de Estudio Radical, responde con los ojos iluminados y una sonrisa. Los demás guardan silencio y escuchan con peculiar atención, noto que hay nerviosismo. Aunque la charla fluye de una manera espectacular y divertida, las respuestas se rozan de forma casi poética.

Otros profesores toman la palabra: Sahid Martínez, director de Grace Dance Estudio, Valentina Alanis, de la academia BailArte, Arturo Vargas Badillo, profesor con especialización en danza folclórica y Luis Enrique Pérez, director de Ashyma Huichapan, academia que agrupa a niños menores de 13 años. Cada una de las participaciones se ve nutrida por experiencias particulares y opiniones que se vierten con la intención de hacer de esta entrevista, un podcast que no solo por sí mismo hable de la comunidad dancística, sino que ponga en el oído de las y los oyentes, las necesidades específicas de este sector, los retos que atraviesan los profesores de Interdanza con sus alumnos, y la forma magistral con la que han decidido articular esta compañía general de danza que colectiviza la manera en la que este sector ha decidido hacerle frente a la carencia de espacios dignos, al sesgo que mantiene la institución que dice ser facilitadora y, a la falta de recursos económicos; trabajando de forma solidaria.

Hay otras preguntas, se comparten experiencias particulares, aunque se vislumbra una situación en  particular: la indigna forma de ser tratados como artistas de relleno. Y es que sí, en muchos eventos y ferias y muestras de danza, para muchas de las necesidades específicas que surgen de la gestión de un evento de magnitudes municipales o comunales, existe un presupuesto que cubre el pago de renta de equipos de sonido, lonas, renta de mobiliario (sillas, mesas), sin embargo, no existe un presupuesto destinado al pago de las intervenciones artísticas que los compañeros de las compañías (ahora coordinadas en Interdanza) han realizado a lo largo de muchos años. Valentina, menciona un hecho escalofriante: Muchas veces ni siquiera tenemos un lugar digno donde poder cambiarnos de vestuario, es decir, frente a todos los espectadores tenemos que hacerlo, y por ejemplo, yo tengo en mayoría, alumnas. Después, silencio. Todos entendimos que se trataba de un acto violento. Las miradas de cada uno de los profesores se cruzaron en un punto medio.

Algunas opiniones más se intercambiaron. Dos de los profesores que me rodean son campeones nacionales de huapango, y han viajado al extranjero representando a México en una serie de muestras y concursos internacionales.

Fue un golpe durísimo sobre todo en la danza, por que es una carrera física, de contacto. Pero bueno, como he seguido en la universidad de línea, fue una oportunidad enorme para mí empezar a trabajar desde adentro, para que cuando salgamos ya de nuevo a la normalidad, salgamos grandes, siendo mejores que antes, dice Valentina Alanís.

Arturo Vargas, argumenta: de la pandemia podemos encontrar, si bien, una parte positiva porque nos ha permitido el buscar adaptarnos a las necesidades, a tener que aprender a usar herramientas que nos permitieran estar cerca de nuestros alumnos, o el poder continuar trabajando que a final de cuentas es nuestro sustento. El arte es un trabajo, se puede vivir del arte, hay quienes lo hacemos a pesar de las dificultades. Aunque también el no poder dar clases presenciales ha representado una problemática, y la danza, como mencionaba Vale, es sensorial, es kinestésica y es necesaria la cercanía corporal, es necesario que tú como formador de bailarines, digámoslo coloquialmente, les tuerzas el brazo a tus alumnos para que tomen la posición correta. En ese sentido sí tenemos muchas limitantes. Y aunque la virtualidad es una gran ventaja, no todos los alumnos cuentan con las herramientas necesarias para poder tomar una clase en línea. A mí me tocó terminar un contrato por que desafortunadamente, la institución no cuenta con una estrategia clara para continuar con este trabajo cultural.

Aunque todavía no se vislumbra un fin de la pandemia, la plantilla de profesores continúa con su desarrollo, también, tomando cursos para su profesionalización. Tal es el caso de Sahid quien actualmente se encuentra en constante capacitación. Independientemente del grupo u otras academias a las que pertenezcan, Interdanza está abierto a quien guste integrarse. Si algo hemos aprendido también, es que sumar nos hace fuertes, las puertas están abiertas.

Hoy que somos una sola compañía queremos realmente representar al municipio, queremos ofrecer espectáculos de calidad. Ahora que la pandemia nos ha unido, vamos a hacer magia, porque estamos aquí, decididos a eso y más. Víctor Hugo ha trabajado desde hace muchos años haciendo giras gratuitas por la mayoría de las ferias del municipio, así como en diversas ferias fuera del estado.

Parece increíble que con tan poco recurso económico, sea posible realizar eventos magnos que tengan calidad, tan solo para que los ayuntamientos se levanten el cuello y no reconozcan la importante labor del sector de la danza.

Luis Enrique Pérez, comparte algunas experiencias que ha tenido a lo largo de su carrera. Compartir tiempo, espacio y el aprendizaje acumulado durante tantos años de desarrollo como bailarín, es una de las más grandes experiencias que he tenido. También, lo que me enorgullece haber bailado en el escenario con Belinda, la cantante de pop mexicana. Y en cuanto a la danza folclórica, gabé el concurso nacional de huapango que es una experiencia que te enfoca mucho en el futuro. Me gustaría añadir que el gobierno debe tomarnos en cuenta para construir espacios que ayuden a sanar tejidos sociales. Y lucharemos hasta que nos tomen en cuenta de verdad.

La conversación, de una hora, dieciocho minutos y cinco segundos se pausó entre aplausos y sonrisas.

Aldo Luis González, uno de los fotógrafos más reconocidos del municipio (y cuya obra pueden visitar en este mismo portal) alista la cámara y el tripié para hacer una sesión de fotos. El resultado: la fotografía de portada que se encuentra al inicio de la página. Poses, clicks, risas. Luego de unos minutos, las luces del salón se apagan, como cuando en una obra de teatro, se cierra un telón.

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